Estrés laboral: uno de cada dos colaboradores lo siente

En muchas empresas el cansancio dejó de ser algo puntual y se volvió parte del ritmo diario: chats sonando fuera del horario laboral, correos respondidos en la madrugada, cámaras apagadas en reuniones, incluso, equipos que viven en modo urgente. Con el tiempo, empiezan los errores, baja la paciencia, cuesta concentrarse y el descanso ya no alcanza.
Ese desgaste no siempre se reconoce como estrés laboral y se asume como parte del trabajo. El problema es que, cuando se normaliza, deja de ser una situación transitoria y empieza a instalarse en la forma en que la organización funciona.
Un estudio publicado por Team Insight (2025) afirma que el 47% de los colaboradores reconoce que el estrés laboral ha afectado negativamente su bienestar emocional. En otras palabras, prácticamente uno de cada dos considera que este fenómeno está mermando su calidad de vida.
¿Qué hay detrás de este dato? Exigencia sostenida, tareas mal diseñadas, prioridades poco claras, roles que se multiplican y liderazgos que, a veces sin intención, piden más de lo que una persona puede sostener de manera saludable.
El estrés laboral no es individual
Durante mucho tiempo el estrés laboral se abordó como un problema personal de alguien que gestiona mal su tiempo, no es resiliente o no sabe “trabajar bajo presión”. Para las organizaciones, esa explicación era rápida y cómoda. Para el colaborador, injusta.
Eso es justamente lo que llevó a que se normalizaran cargas excesivas, urgencias interminables y expectativas poco realistas bajo la idea de que todo se resuelve con más orden. Pero ningún curso individual de gestión del tiempo corrige un problema estructural y que puede costarle millones a cualquier empresa en equipos que venden menos, atienden peor y rotan constantemente.
Por eso, el enfoque está cambiando. Antes de exigir más, conviene mirar el contexto completo del equipo: cargas reales, prioridades, dependencias y espacios de pausa que previenen el desgaste y el burnout.
No basta con sólo tener buenas intenciones
Muchas organizaciones intentan contrarrestar el estrés con talleres de bienestar, charlas motivacionales o beneficios que suenan bien en el papel, pero cuando el equipo vive una sobrecarga diaria, el efecto puede ser contraproducente: frustración ante una empresa que habla de cuidado pero no lo vive. Hoy este desafío debe abordarse desde la cultura y el liderazgo, alineando tareas, tiempos y expectativas reales.
Un liderazgo más empático empieza por entender cómo está el equipo antes de desplegar la lista interminable de pendientes. Implica ajustar cargas con criterio, definir prioridades claras, crear espacios seguros para expresarse y reconocer esfuerzos.
Las empresas que toman conciencia del impacto negativo que tiene el estrés laboral y el burnout no sólo cuidan más a sus equipos, también buscan fortalecer su cultura interna. Eso, a largo plazo, se traduce en una organización más saludable, sólida y con colaboradores que no sólo cumplen, también quieren seguir siendo parte.
En Mercado Wibai creemos que el bienestar también se construye con acciones visibles. El reconocimiento, cuando es auténtico, reafirma la pertenencia. Por eso trabajamos con regalos corporativos 100 % personalizados, pensados para agradecer esfuerzos reales y marcar hitos de equipo sin caer en lo genérico.
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