El desafío de celebrar el Día del Padre en empresas hoy

El Día del Padre llega cada junio y, en muchas empresas, se resuelve igual que el año anterior. Una caja para los padres del equipo, un saludo en la intranet, una foto en redes sociales. Funciona dentro de cierto registro, pero deja afuera más de lo que incluye. Hay personas en el equipo que no son padres y reciben el saludo sin sentido. Hay otras que sí lo son, pero perdieron a su propio padre y la fecha les cuesta. Hay equipos donde la composición familiar es más diversa de lo que el formato genérico asume y, sin querer, la celebración termina reforzando un modelo de familia que no representa a todos.

Esto no quiere decir que no se deba celebrar. Quiere decir que, hoy, hacerlo bien exige más pensamiento que antes.

Lo que asumimos cuando celebramos sin pensarlo

Una celebración corporativa por el Día del Padre, en su versión más automática, asume varias cosas. Asume que todos los hombres del equipo son padres, que todos los padres están presentes en la vida cotidiana de sus hijos, que la paternidad se vive de la misma manera en todas las realidades, que la fecha tiene la misma carga emocional para todos los colaboradores y que un mismo regalo puede ser igualmente significativo para distintos perfiles.

Ninguna de esas cosas es necesariamente cierta y cuando una iniciativa interna parte de supuestos que no calzan con la realidad del equipo, lo que llega al colaborador no es un reconocimiento sino un mensaje desajustado. Es la versión corporativa de un saludo que se equivoca de nombre.

El problema se vuelve más evidente cuando la composición demográfica del equipo cambia. Equipos jóvenes con baja tasa de paternidad. Equipos más mixtos donde la maternidad y la paternidad se reparten de formas distintas. Equipos donde hay padres separados, padres adoptivos, padres con hijos adultos, padres en duelo e hijos sin padre. La fecha sigue siendo una sola, pero las realidades alrededor son muchas.

Lo que dicen los datos sobre la paternidad chilena hoy

Para entender por qué la fecha es compleja, vale mirar algunos datos concretos del contexto chileno. El permiso paterno en Chile contempla actualmente cinco días pagados, según establece la Dirección del Trabajo. Es decir, mientras la madre tiene un postnatal de 12 semanas más uno parental adicional, el padre tiene apenas una semana laboral. Esa asimetría legal refleja, en parte, el lugar histórico que la sociedad le ha asignado a la paternidad. Secundaria, complementaria, no central.

A eso se suma un dato que dice todavía más. La ley permite que la madre traspase parte del postnatal parental al padre, pero según cifras de la Superintendencia de Seguridad Social citadas en medios chilenos, solo el 0,2% de los padres ejerce ese derecho. Hay un proyecto de ley en discusión que extendería el postnatal completo y aumentaría a 30 días el permiso del padre, pero mientras eso no avance, la realidad sigue siendo que la paternidad activa, en términos institucionales, está más en el discurso que en la práctica.

A nivel familiar, las estructuras también se han diversificado. Datos del Ministerio de Desarrollo Social y Familia procesados a partir de la encuesta CASEN muestran que aproximadamente uno de cada siete hogares en Chile es monoparental y la gran mayoría de esos hogares tienen jefatura femenina. Eso significa que en muchos equipos hay colaboradores que crecieron sin un padre presente en el día a día o que hoy ejercen ellos mismos la paternidad o maternidad en solitario.

Cuando una empresa diseña una celebración para el Día del Padre sin tener en cuenta este contexto, no está siendo inclusiva ni excluyente. Simplemente está siendo descuidada con respecto a la realidad del equipo que tiene enfrente.

Tres formas de abordar la fecha que sí funcionan

No hay una única manera correcta de manejar el Día del Padre en una empresa, pero sí hay enfoques que tienden a funcionar mejor que el formato genérico. Estos son tres que hemos visto operar bien.

1.- Reconocer a quienes ejercen el rol, no solo a quienes ostentan el título. En lugar de celebrar a "los padres de la empresa", la celebración puede orientarse a quienes asumen un rol de cuidado y acompañamiento, sea en la propia familia, con hijos no biológicos, con sobrinos, con padres mayores o con personas a su cargo. Esto amplía la fecha sin diluirla y permite que más personas se sientan identificadas. La fecha deja de pertenecerle a un grupo y empieza a comunicar un valor que la empresa quiere reconocer.

2.- Hacerlo opcional y avisado con tiempo. Una celebración que no se impone funciona mejor que una que llega sin contexto. Anticipar internamente que se va a hacer una iniciativa por la fecha, explicar el espíritu con que se está pensada y permitir que cada persona decida si quiere participar (recibir el detalle, asistir al brindis o sumarse al saludo) baja considerablemente la fricción. Quienes están en duelo o con relaciones complicadas con la figura paterna pueden quedar fuera sin que eso sea visible para el resto.


3.- Personalizar el contenido según lo que la empresa sabe del colaborador. Un mismo formato no le dice lo mismo a todos. Una empresa que tiene buena información sobre sus colaboradores puede acercarse mejor, porque un padre con hijos chicos no necesita lo mismo que uno con hijos adultos ni que uno que recientemente fue padre por primera vez. La personalización real (no solo el nombre en una tarjeta) hace que el gesto se sienta pensado, y eso compensa muchas de las complejidades que la fecha trae.

Qué evitar cuando se diseña una acción para esta fecha

Hay decisiones que parecen menores pero que terminan generando ruido innecesario. Una de las más frecuentes es entregar el regalo con un mensaje genérico que asume una versión idealizada de la paternidad. Frases tipo "para el mejor papá del mundo" suenan bien en un comercial, pero llegan mal a alguien que tiene una relación difícil con su rol o con su propio padre. Funciona mejor un mensaje sobrio que reconozca el momento sin sobreactuar.

Otra decisión que conviene cuidar es la visibilización pública de la fecha sin filtros. Una foto grupal con todos los padres de la empresa publicada en redes sociales puede sentirse celebratoria para algunos y excluyente para otros, sobre todo cuando el equipo es grande y la composición es diversa. Si se va a hacer comunicación externa con la fecha, vale considerar si lo que se muestra refleja la realidad de la empresa o solo una versión seleccionada.

Y por último, vale evitar que la celebración del Día del Padre desplace o sustituya otras conversaciones más relevantes sobre paternidad y corresponsabilidad. Una empresa que celebra con un brindis pero no implementa políticas concretas que faciliten la paternidad activa (jornadas flexibles para crianza, espacios para conversaciones sobre cuidados o beneficios que no estén pensados solo para madres) está enviando un mensaje contradictorio.

Cómo lo trabajamos en Mercado Wibai

En Mercado Wibai trabajamos con áreas de RRHH y Marketing que entienden que el Día del Padre, hoy, requiere más pensamiento que en otras épocas. Diseñamos regalos corporativos para esta fecha pensados para reflejar la cultura de la empresa que los entrega y dar espacio a las distintas realidades del equipo, con asesoría para definir el enfoque, productos elegidos según el perfil y un packaging que comunica desde antes de abrirse. Sin mínimos de compra y con despacho a todo Chile, para que la decisión la marque el espíritu de la celebración y no la complejidad operativa. Conversemos sobre cómo planificar tu próximo Día del Padre.

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